
Triunviratos
Los triunviratos fueron gobiernos colegiados que ejercieron el poder ejecutivo en las Provincias Unidas del Río de la Plata entre 1811 y 1814, con el objetivo de centralizar decisiones durante la lucha por la independencia.
Tras la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la región atravesó no solo la guerra contra las tropas realistas, sino también conflictos internos y civiles de distintos tipos, pues los deseos de controlar el poder o la manera de regir los territorios habían sido la causa de la disolución de la Junta Grande.
El Cabildo de Buenos Aires, tras haber apartado a la Junta, estableció un sistema de gobierno centralizado y conformado por tres hombres influyentes: Es decir, se implementó un triunvirato en Argentina para de esta manera dividir el poder político.
¿Qué es un triunvirato?
Un triunvirato es una magistratura surgida en la antigua Roma en la cual intervenían tres personas que, unidas por intereses en común o diferentes, gobernaban en conjunto a través de una alianza en la que todos eran iguales (al menos en teoría, pues los ejemplos históricos demuestran lo contrario).
La necesidad de ostentar el poder genera alianzas mediante las cuales los interesados pueden dividir el mismo. En el caso de Argentina, en primera instancia se estableció este sistema como institución ejecutiva centralizada con el objetivo de proceder de manera rápida y eficaz.
No obstante, la concentración del poder fue una medida que causó malestar y la existencia del sistema con sus distintos integrantes fue efímera.
Primer Triunvirato
El Primer Triunvirato constituyó una etapa clave en la reorganización del poder ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Signado por un marcado centralismo porteño y crecientes tensiones políticas, este gobierno enfrentó severos desafíos internos y externos antes de su derrocamiento en octubre de 1812.
Primer Triunvirato
El Primer Triunvirato constituye uno de los órganos ejecutivos de mayor relevancia en el proceso revolucionario iniciado en el Río de la Plata a comienzos del siglo XIX. Integrado por tres miembros, este cuerpo colegiado ejerció el gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata entre el 23 de septiembre de 1811 y el 8 de octubre de 1812. Su establecimiento respondió a un intento deliberado por parte de sectores porteños de retomar el control político centralizado, revirtiendo la dispersión del poder que caracterizó al período previo e instaurando una gestión ejecutiva más drástica y concentrada en Buenos Aires.
La trayectoria de este gobierno estuvo marcada por una profunda inestabilidad, producto tanto de la presión de los frentes bélicos contra las fuerzas realistas como de intensas pugnas ideológicas y políticas en el plano interno. La gestión del Primer Triunvirato, fuertemente condicionada por la labor de sus secretarios y por los aires de diplomacia cautelosa frente a España, terminó desencadenando una dura oposición que combinó el malestar de las provincias, conspiraciones internas y la irrupción de nuevas fuerzas socio-políticas y militares. Su caída en octubre de 1812 tras un golpe de Estado abrió paso a una nueva etapa encaminada decididamente hacia la organización constitucional y la emancipación.

Contexto Histórico y Origen del Gobierno Triunviral
Contexto Histórico y Origen del Gobierno Triunviral
Tras los acontecimientos de la Revolución de Mayo de 1810, la Junta Grande se había configurado como el organismo encargado de representar la opinión pública de las distintas ciudades del interior. Sin embargo, la acción ejecutiva de esta junta se vio severamente obstaculizada por su elevado número de integrantes. La falta de un reglamento claro dificultaba el ejercicio regular de sus funciones, lo que derivaba en prolongadas discusiones metodológicas que postergaban la atención de los asuntos de Estado más apremiantes. Frente a esta situación, los sectores opositores acusaban con frecuencia a la Junta Grande de ser un cuerpo inoperante.
El desprestigio del gobierno se profundizó drásticamente luego de la derrota sufrida por el Ejército del Norte en la Batalla de Huaqui, ocurrida el 20 de junio de 1811, a manos de las tropas realistas comandadas por el general José Manuel de Goyeneche. Ante la gravedad de la crisis militar, el presidente del cuerpo, Cornelio Saavedra, decidió trasladarse personalmente al frente para reorganizar las fuerzas revolucionarias. Esta ausencia fue aprovechada por el sector afín al pensamiento de Mariano Moreno para impulsar la elección de dos nuevos vocales en representación de Buenos Aires.
Casi simultáneamente, se determinó concentrar el poder ejecutivo en un cuerpo reducido denominado Triunvirato. Este quedó integrado inicialmente por los dos diputados porteños recién electos, Feliciano Antonio Chiclana y Juan José Paso, junto con Manuel de Sarratea, quien había sido el candidato más votado por los electores capitalinos. De esta forma, la representación representativa de la Junta Grande quedó virtualmente supeditada a las decisiones tomadas por los representantes de la capital.
En sus comienzos, la creación del Triunvirato no implicó la disolución formal de la Junta Grande, sino su transformación en una Junta Conservadora con atribuciones de carácter legislativo. Dicho organismo mantuvo en sus filas a los miembros de la junta precedente, aunque con las excepciones explícitas de Cornelio Saavedra y Joaquín Campana. La titularidad del Primer Triunvirato experimentó variaciones en su composición a lo largo de su existencia: asumido el 23 de septiembre de 1811 por Feliciano Antonio Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso, sufrió una modificación en abril de 1812 cuando este último dimitió y fue reemplazado por Juan Martín de Pueyrredón.
Centralización Política y Disolución de la Junta Conservadora
Centralización Política y Disolución de la Junta Conservadora
Con la intención de normar la estructura estatal y deslindar las competencias institucionales, la Junta Conservadora procedió a redactar, el 22 de octubre de 1811, un Reglamento Orgánico fundamentado en el principio de división de poderes. Este documento establecía que el Poder Legislativo residía en la denominada Junta Conservadora de la Soberanía del señor Fernando VII y de las leyes nacionales, la cual retenía facultades cruciales como declarar la guerra, firmar tratados de paz y límites, erigir tribunales y nombrar a las autoridades del Poder Ejecutivo. Bajo esta norma, el Triunvirato debía limitar su papel al ejercicio del Poder Ejecutivo respondiendo políticamente ante la Junta Conservadora, mientras que el Poder Judicial se mantenía de manera independiente en la Real Audiencia de Buenos Aires.
Sin embargo, los miembros del Triunvirato juzgaron que las prerrogativas reservadas por la Junta Conservadora eran excesivas e incompatibles con las exigencias del momento. En consecuencia, optaron por disolver la Junta Conservadora, anular el Reglamento Orgánico y asumir de manera unilateral la totalidad de las facultades gubernamentales. Para dotar de sustento legal a esta concentración del mando, el Triunvirato sancionó el 22 de noviembre de 1811 el Estatuto Provisional, normativa que lo autorizaba a "adoptar cuantas medidas estime necesarias para la defensa y salvación de la Patria", bajo la denominación formal de Gobierno Superior Provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Esta drástica reorientación centralista generó inmediatas resistencias en el ámbito militar e institucional. En diciembre de 1811 se desencadenó una sublevación conocida como el Motín de las Trenzas, que tuvo como epicentro al Regimiento de Patricios. El conflicto estalló cuando el gobierno dispuso reemplazar al comandante de la unidad, Cornelio Saavedra, por Manuel Belgrano, lo que derivó en la negativa de los soldados y suboficiales a acatar las directivas oficiales. La revuelta fue reprimida militarmente por fuerzas leales al Triunvirato, tras lo cual el ejecutivo procedió a expulsar a los diputados del interior acusándolos de haber instigado el levantamiento.
Pocos días después, el 23 de diciembre de 1811, el Triunvirato profundizó el esquema de dominación porteña mediante la supresión definitiva de las juntas provinciales, sustituyéndolas por gobernadores y delegados designados de manera directa desde la capital, quienes en su aplastante mayoría eran oriundos de Buenos Aires. Esta orientación política conllevó la postergación indefinida de la declaración de la independencia y de la sanción de una constitución, bajo el argumento de que la conducción de las acciones bélicas demandaba una absoluta concentración del mando en la capital.
En la dinámica interna del ejecutivo, el secretario Bernardino Rivadavia adquirió una enorme influencia que lo llevó a asumir la Secretaría de Gobierno. Tras la renuncia de Juan José Paso y la incorporación de Juan Martín de Pueyrredón —quien al hallarse en campaña militar requirió inicialmente la designación interina de Miguel Vélez—, Bernardino Rivadavia fue ratificado en su cargo. Asimismo, la Secretaría de Hacienda quedó bajo la responsabilidad de Hipólito tras el desplazamiento de Planes. En el ámbito judicial, el gobierno concretó en enero de 1812 la abolición de la Real Audiencia de Buenos Aires, estableciendo en su lugar una Cámara de Apelaciones.
Medidas Administrativas y Reformas Institucionales
Medidas Administrativas y Reformas Institucionales
A lo largo de su mandato, el Primer Triunvirato impulsó una serie de disposiciones de carácter administrativo, judicial y social destinadas a organizar las estructuras del nuevo Estado. Entre las medidas más destacadas promuladas por el gobierno se encuentran:
Política Exterior, Relaciones con España y Conflictos Bélicos
Política Exterior, Relaciones con España y Conflictos Bélicos
Bajo la marcada influencia de Bernardino Rivadavia, la política exterior del Primer Triunvirato se caracterizó por la preservación de una fachada de marcada fidelidad al monarca Fernando VII, aplazando cualquier pronunciamiento categórico sobre la soberanía definitiva. Esta postura diplomática respondía en gran medida a las recomendaciones del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, entidad que, al estar aliada con España en la contienda europea contra Napoleón Bonaparte, aconsejaba mantener el reconocimiento formal del rey cautivo. Como reflejo de esta política de moderación, el gobierno ordenó a Manuel Belgrano guardar la bandera celeste y blanca que este había enarbolado y presentado a las tropas el 27 de febrero de 1812 a orillas del Río Paraná.
En el terreno militar y estratégico, el ejecutivo adoptó una posición predominantemente defensiva. Frente al avance sobre la Banda Oriental de las fuerzas del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve en apoyo a los realistas acuartelados en Montevideo, el Triunvirato optó por entablar negociaciones. Esta iniciativa culminó el 20 de octubre de 1811 con la firma de un armisticio con el virrey Francisco Javier de Elío, mediante el cual se levantó el sitio de Montevideo. El acuerdo estipulaba que tanto el ejército porteño como las tropas portuguesas debían evacuar el territorio oriental, dejando dicha zona —junto con los pueblos entre rianos de Gualeguay, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay— bajo la jurisdicción y dominio español.
En el frente septentrional, el panorama militar resultaba igualmente crítico. Ante la amenaza de un eventual despliegue de las tropas realistas desde el norte, el Triunvirato instruyó a Manuel Belgrano para que replegara sus fuerzas hasta la provincia de Córdoba. Esta directiva implicaba el abandono absoluto de la provincia de Salta, cuya jurisdicción territorial de la época abarcaba las actuales provincias de Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca.
Oposición Política, Represión Interna y la Figura de Álzaga
Oposición Política, Represión Interna y la Figura de Álzaga
Las decisiones diplomáticas y territoriales adoptadas por el Triunvirato derivaron en un profundo rechazo por parte de diversos sectores continentales. El principal caudillo de los gauchos orientales, José Gervasio Artigas, se negó a acatar los términos del armisticio suscrito con las autoridades realistas. En consecuencia, se retiró hacia el Campamento de Ayuí secundado por una nutrida masa de población, en una gesta colectiva que pasó a la historia con el nombre de el éxodo del pueblo oriental.
En el plano interno, la tensión política llegó a su punto más alto a mediados de 1812. El 1 de julio de ese año, el ministro Bernardino Rivadavia anunció el descubrimiento de una conspiración de origen español orientada a derrocar al gobierno. La investigación oficial, conducida a partir de testimonios y confesiones de dudosa validez probatoria, extendió las acusaciones hacia la figura de Martín de Álzaga, reconocido comerciante y héroe civil de la resistencia porteña durante las invasiones inglesas, involucrando a una numerosa nómina de presuntos colaboradores hispánicos.
Martín de Álzaga y sus supuestos complotados fueron sometidos a un juicio criminal de carácter secreto y sumarísimo. Las condenas a muerte se ejecutaron de manera vertiginosa a partir del 4 de julio de 1812, resultando fusilados e ajusticiados más de treinta individuos, entre los que figuraban jefes militares, religiosos y comerciantes, a la vez que sus patrimonios fueron expropiados por el Estado. Diversas interpretaciones historiográficas ponen en duda la veracidad de la conspiración, sugiriendo que la inclusión de Martín de Álzaga entre los reos pudo haber respondido a una venganza de carácter personal ejecutada por Bernardino Rivadavia a raíz de afrentas pasadas.
La Influencia de la Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica
La Influencia de la Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica
El escenario político del Río de la Plata se transformó radicalmente con la llegada a Buenos Aires, en marzo de 1812, de un grupo de jóvenes oficiales rioplatenses que habían combatido en el ejército español contra la ocupación napoleónica. Estos militares, que venían con el propósito expreso de luchar por la independencia hispanoamericana, se hallaban vinculados a las sociedades secretas de corte liberal que operaban en el continente europeo bajo la órbita de la Gran Unión Americana, fundada en Londres por Francisco de Miranda. A su arribo, el Triunvirato resolvió incorporarlos a la estructura del ejército regular reconociéndoles sus respectivos grados militares.
Entre estos oficiales destacaban José de San Martín, a quien la dirigencia confió la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, y Carlos María de Alvear, miembro de una influyente familia de la élite porteña. Poco tiempo después de su instalación, estos jefes promovieron la fundación de una logia secreta denominada Logia Lautaro. Esta organización fijó entre sus metas fundamentales la proclamación de la independencia, la sanción de una constitución orgánica para América, la consolidación de la unidad política y militar del movimiento revolucionario y el diseño de una estrategia bélica integral contra el poder realista.
La Logia Lautaro estableció su sede matriz en la ciudad de Buenos Aires, teniendo como presidente a Carlos María de Alvear y como vicepresidente a José de San Martín, además de constituir filiales en las provincias del interior. Sus integrantes se trataban internamente con la denominación de hermanos, empleaban un código reservado para sus comunicaciones y asumían el compromiso de consultar las decisiones gubernamentales con la logia en caso de ser investidos con cargos públicos. La estructura sumó prontamente a destacadas figuras del ideario emancipador, entre las que sobresalía Bernardo de Monteagudo, referente fundamental de la Sociedad Patriótica.
Por su parte, los jóvenes nucleados en la Sociedad Patriótica —quienes en un comienzo habían brindado su respaldo al Triunvirato— comenzaron a adoptar una postura marcadamente crítica frente a la gestión oficial. A través de la publicación de diversos periódicos, este grupo demandaba de manera insistente la convocatoria a un congreso general y la inmediata declaración de la independencia. Con el transcurso de los meses, la Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica convergieron en una alianza táctica de oposición al ejecutivo.
La Revolución del 8 de Octubre de 1812 y la Caída del Gobierno
La Revolución del 8 de Octubre de 1812 y la Caída del Gobierno
La capacidad de acción del Primer Triunvirato se vio progresivamente desgastada por la multiplicación de las disputas por el poder. Si bien la facción afín al ideario de Mariano Moreno logró en un principio neutralizar la influencia de sus adversarios conservadores, las reyertas internas y el constante peligro de una incursión militar desde el Brasil portugués terminaron por minar las bases de su autoridad.
El factor determinante que precipito la crisis final del gobierno fue de carácter militar. A comienzos de octubre de 1812, arribó a Buenos Aires la noticia de que el general Manuel Belgrano, al mando del Ejército del Norte, había desobedecido las órdenes expresas de repliegue impartidas por el Triunvirato y enfrentado con éxito a las fuerzas realistas en la Batalla de Tucumán. La victoria de las armas patriotas desarticuló de forma definitiva el menguado prestigio político que le quedaba al ejecutivo.
Ante esta coyuntura, José de San Martín, la Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica coincidieron en la urgencia de priorizar la estructuración de un Ejército Libertador y la pronta proclamación de la independencia. La logia procuró incidir por las vías institucionales impulsando la candidatura de Bernardo de Monteagudo para la renovación periódica de los vocales del Triunvirato, programada para octubre de 1812. No obstante, el gobierno maniobró para lograr el rechazo de la postulación de Bernardo de Monteagudo y asegurar la elección de Pedro Medrano, un hombre cercano a la facción de Bernardino Rivadavia, garantizando así la continuidad del esquema dominante.
Al constatar que los canales políticos se hallaban clausurados, la oposición resolvió recurrir a la fuerza y ejecutó la Revolución del 8 de octubre de 1812. Durante la madrugada de esa jornada, la Logia Lautaro movilizó tropas hacia la Plaza de Mayo, destacándose el despliegue del Regimiento de Granaderos a Caballo al mando de José de San Martín y del Batallón de Arribeños bajo la jefatura de Francisco Ortiz de Ocampo. De manera coordinada, la Sociedad Patriótica promovió la presentación de peticiones públicas y la concentración de vecinos en la plaza. Tras breves titubeos, los miembros del Primer Triunvirato presentaron su renuncia, permitiendo que el Cabildo de Buenos Aires procediera a la conformación del Segundo Triunvirato, un nuevo ejecutivo en perfecta sintonía con las directivas de la Logia Lautaro cuya elección fue ratificada por la ciudadanía.
Fuente:Cohen, M.E. (2025). Primer Triunvirato. HISTORIA ARGENTINA.
Segundo Triunvirato
El Segundo Triunvirato fue el órgano ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata que gobernó entre octubre de 1812 y enero de 1814 tras desplazar al Primer Triunvirato mediante un movimiento militar e impulsado por la Logia Lautaro. Durante su gestión convocó e instaló la emblemática Asamblea del Año XIII, sentó las bases institucionales del nuevo Estado y enfrentó la crisis bélica contra el avance realista hasta dar paso al Directorio unipersonal.
Segundo Triunvirato
El Segundo Triunvirato fue el órgano ejecutivo y colegiado de gobierno, compuesto por tres integrantes, que asumió la conducción de las Provincias Unidas del Río de la Plata entre el 8 de octubre de 1812 y el 31 de enero de 1814. Esta institución surgió como reemplazo directo del Primer Triunvirato en un momento de severa definición política y militar para el proceso emancipador del cono sur. Su misión principal estuvo orientada a reorientar las acciones del gobierno revolucionario, imprimir un ritmo más decidido a las campañas militares contra los realistas y convocar a un congreso representativo de los pueblos iberoamericanos que permitiera definir la organización institucional de la región.
La trayectoria del Segundo Triunvirato estuvo estrechamente vinculada al accionar de la Logia Lautaro, una organización secreta cuya influencia moldeó la mayor parte de las determinaciones del ejecutivo. A lo largo de sus casi dieciséis meses de gestión, el cuerpo impulsó profundas medidas políticas, administrativas, militares y culturales, destacándose entre ellas la instalación de la Asamblea General Constituyente, conocida popularmente como la Asamblea del Año XIII. Sin embargo, el deterioro del escenario internacional con la restauración monárquica en España y los reveses en el frente bélico precipitaron la necesidad de concentrar el mando, lo que derivó en la disolución del órgano colegiado para dar paso al Directorio.

Antecedentes y origen del golpe de 1812
Antecedentes y origen del golpe de 1812
Hacia fines de 1812, la conducción política ejercida por el Primer Triunvirato atravesaba un creciente desprestigio y desencadenó severas dudas en torno a su compromiso emancipador. Ante la inminencia del retorno del rey Fernando VII al trono español, las autoridades ejecutivas vacilaban entre sostener la independencia definitiva de las Provincias Unidas del Río de la Plata o retornar a la obediencia colonial. Esta falta de firmeza se evidenció de manera alarmante cuando el gobierno le ordenó al general Manuel Belgrano, comandante del Ejército del Norte, emprender un repliegue táctico hasta Córdoba en caso de afrontar un ataque masivo del Ejército Real del Perú. Semejante instrucción implicaba resignar sin combate toda la Intendencia de Salta del Tucumán a las fuerzas realistas.
La dinámica política interna sufrió una profunda transformación a partir del 9 de marzo de 1812 con el arribo desde Europa de un grupo de patriotas encabezados por José de San Martín y Carlos María de Alvear. Estos líderes fortalecieron el impulso surgido originalmente durante la Revolución de Mayo y procedieron a fundar la Logia Lautaro, una sociedad secreta ideada para coordinar y encauzar el proceso revolucionario. A este espacio se sumaron diversos sectores de la ciudad de Buenos Aires que se encontraban profundamente disconformes con la conducción del Primer Triunvirato.
El estallido político final se vio catalizado por la llegada de las noticias sobre la victoria patria conseguida por el ejército de Manuel Belgrano en la batalla de Tucumán, hecho que convulsionó a la sociedad porteña. En ese contexto, una asamblea designada por el propio ejecutivo debatía el nombramiento de un nuevo triunviro, resultando electo Bernardino Rivadavia, quien ya se desempeñaba como ministro de la institución y dirigía sus políticas. Antes de que dicha designación fuera confirmada, se desencadenó un levantamiento de tipo militar el 8 de octubre de 1812. Los coroneles José de San Martín, Manuel Guillermo Pinto y Francisco Ortiz de Ocampo movilizaron e ingresaron con sus tropas a la plaza principal, exigiendo la deposición de la totalidad de las autoridades.
Frente a la presión militar, se abrieron negociaciones y se resolvió consultar a los mismos representantes del pueblo de la capital que habían constituido la asamblea previa para que eligieran a las nuevas autoridades. De ese proceso de votación resultaron electos Nicolás Rodríguez Peña con 172 votos a favor y 12 en contra, Antonio Álvarez Jonte con 147 a favor y 35 en contra, y Juan José Paso con 96 a favor y 87 en contra. Mientras que Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte eran reconocidos líderes de la Logia Lautaro, Juan José Paso encabezaba un sector político moderado e indeterminado que había promovido manifestaciones contra el gobierno anterior. Antes de tomarles juramento, el poder popular les impuso la obligación ineludible de convocar a la brevedad una Asamblea General Constituyente integrada por representantes de todas las provincias para declarar la independencia y redactar una constitución.
Modificaciones en la integración del gobierno
Modificaciones en la integración del gobierno
Desde sus inicios, el Segundo Triunvirato estuvo marcado por tensiones y divergencias internas entre sus componentes. La convivencia entre la facción más radical vinculada a la Logia Lautaro, representada por Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte, y la postura más moderada de Juan José Paso dificultó la cohesión del gabinete. Esta correlación de fuerzas provocó que la sociedad secreta ejerciera un predominio casi total sobre las decisiones tomadas por el Poder Ejecutivo.
A lo largo de su existencia, la conformación del Segundo Triunvirato sufrió constantes alteraciones en sus nombres, siendo Nicolás Rodríguez Peña el único triunviro que se mantuvo de manera ininterrumpida desde la creación hasta la disolución del órgano. La primera modificación ocurrió el 20 de febrero de 1813, cuando Juan José Paso se retiró del gobierno y fue reemplazado por José Julián Pérez (también citado como José Julián Pérez Echalar).
Meses más tarde, la estructura volvió a modificarse con la partida de Antonio Álvarez Jonte, quien fue sustituido el 19 de agosto de 1813 por Gervasio Posadas (o Gervasio Antonio de Posadas). Finalmente, la última recomposición institucional del triunvirato tuvo lugar el 5 de noviembre de 1813, oportunidad en la que José Julián Pérez dejó su cargo y en su lugar ingresó el dirigente Juan Larrea. Esta formación, compuesta por Nicolás Rodríguez Peña, Gervasio Posadas y Juan Larrea, condujo el ejecutivo hasta los momentos finales del régimen colegiado.
Obras de gobierno y transformaciones institucionales
Obras de gobierno y transformaciones institucionales
Inmediatamente después de su asunción el 8 de octubre de 1812, el Segundo Triunvirato tomó severas medidas políticas por disposición del Cabildo. En ese sentido, ordenó el arresto y alejamiento de la capital de Bernardino Rivadavia, al tiempo que exigió el retiro del dirigente Juan Martín de Pueyrredón hacia la provincia de San Luis. Asimismo, el periodista Vicente Pazos Kanki, conocido opositor al referente Bernardo de Monteagudo, fue detenido y expulsado mediante el destierro. Tras la posterior apertura de la asamblea, tanto Bernardino Rivadavia como Juan Martín de Pueyrredón fueron sometidos a juicio.
En el plano militar y de reconocimiento a las fuerzas emancipadoras, el ejecutivo dictó a mediados de octubre de 1812 una resolución para condecorar a los efectivos que combatieron en la batalla de Tucumán. El estímulo otorgado consistió en el uso de una charretera distintiva para la tropa, un cordón para los sargentos y una medalla honorífica para la oficialidad. Asimismo, con miras a resolver la cuestión constitucional, el 4 de diciembre de 1812 el gobierno dispuso la creación de una comisión especial encomendada a redactar un texto constitucional.
El 31 de enero de 1813 se alcanzó uno de los hitos más relevantes de este período con la formal instalación en Buenos Aires de la Asamblea General Constituyente, organismo conocido históricamente como la Asamblea del Año XIII. Durante los meses iniciales, la asamblea ejerció una clara primacía política e institucional por encima del triunvirato. No obstante, hacia finales de 1813 el cuerpo legislativo paralizó casi en su totalidad sus sesiones, devolviendo la iniciativa política de manera exclusiva al Poder Ejecutivo.
El accionar del Segundo Triunvirato se extendió también al campo de la salud, la educación, la organización territorial y la defensa marítima. El 10 de marzo de 1813 fundó la Escuela de Medicina, colocándola bajo la dirección del médico Cosme Argerich; esta institución constituyó uno de los pilares académicos que permitirían la posterior creación de la Universidad de Buenos Aires en la década siguiente. En el área administrativa, el 14 de noviembre de 1813 creó la Intendencia de Cuyo, con jurisdicción sobre las actuales geografías de Mendoza, San Juan y San Luis. En materia naval, a partir de diciembre de 1812 el gobierno inició las gestiones de organización para conformar una escuadra propia. Esta fuerza naval resultaría determinante en la campaña de 1814, logrando neutralizar a la Real Armada Española en las aguas del Río de la Plata y asegurando la rendición de la plaza realista de Montevideo.
Crisis bélica y la transición hacia el Directorio
Crisis bélica y la transición hacia el Directorio
A pesar de las relevantes iniciativas concretadas en sus primeros meses, el horizonte político del Segundo Triunvirato comenzó a ensombrecerse hacia fines de 1813 debido al empeoramiento de la coyuntura geopolítica y a los reveses en el campo de batalla. El asentamiento definitivo de Fernando VII nuevamente en el trono de España incrementó de forma alarmante el peligro de una ofensiva o invasión realista a gran escala contra los territorios rioplatenses.
El golpe definitivo a la estabilidad del ejecutivo colegiado se produjo tras el fracaso de la segunda expedición auxiliadora al Alto Perú. Las severas derrotas padecidas por las tropas comandadas por el general Manuel Belgrano en la batalla de Vilcapugio y en la batalla de Ayohúma desarticularon el frente norte y sumieron al gobierno patriota en una extrema zozobra.
Frente a la gravedad de la crisis institucional y bélica, el dirigente Carlos María de Alvear, contando con el decidido respaldo de la Logia Lautaro, promovió la necesidad de reformar el sistema político para concentrar el mando en un Poder Ejecutivo unipersonal que pudiera actuar con mayor rapidez y efectividad. Esta propuesta derivó en la disolución formal del Segundo Triunvirato el 31 de enero de 1814. En esa misma fecha, la asamblea procedió a nombrar a Gervasio Posadas (o Gervasio Antonio de Posadas) como el primer Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, dando inicio a la etapa del Directorio.
Fuente:Molina, V. (2025). Segundo Triunvirato. HISTORIA ARGENTINA.
Tercer Triunvirato
Aunque la historia no lo reconoce como parte de los triunviratos, hubo un tercer intento de retomar esta forma de gobierno en 1815.
Tras la renuncia del director supremo Carlos María de Alvear el 18 de abril de 1815, el Cabildo de Buenos Aires nombró un triunvirato hasta que un nuevo director fuese elegido.
Estaba conformado por las siguientes personas:
No obstante, nunca tuvo un poder real ni entró en funciones, pues, dos días mas tarde, José Rondeau fue elegido como director supremo.