Las Juntas de Gobierno fueron los primeros cuerpos colegiados de carácter ejecutivo y político que asumieron el poder tras la caída del orden colonial español, marcando el inicio del proceso hacia la independencia.
¿Que eran las Juntas de Gobierno? ¿Cuál era su proposito?
Eran órganos de gobierno formados por múltiples miembros (un modelo colegiado) que reemplazaron a la figura unipersonal del virrey. Su objetivo inicial era gobernar el territorio localmente ante la acefalía de la monarquía española (la caída del rey Fernando VII en manos de Napoleón), aunque en la práctica sirvieron como la plataforma fundamental para el autogobierno y la emancipación.
La Primera Junta (1810)
Fue el punto de partida tras la Revolución de Mayo. Concentrada principalmente en Buenos Aires y liderada por figuras como Cornelio Saavedra y Mariano Moreno, combinaba distintas facciones y visiones políticas (militares, abogados, sacerdotes y comerciantes) encargadas de tomar las riendas administrativas, crear un ejército propio y expandir la revolución a las provincias.
La evolución hacia la Junta Grande (1810-1811)
A medida que el nuevo gobierno buscaba sumar el apoyo de las provincias del interior del antiguo virreinato, la Primera Junta se amplió e incorporó a diputados enviados por las diferentes regiones. Este nuevo cuerpo numeroso pasó a llamarse Junta Grande, descentralizando en parte las decisiones pero generando fuertes tensiones internas entre las posturas más centralistas de Buenos Aires y las federales del interior.
Su fin y transformación institucional
La inestabilidad política, las urgencias de la guerra por la independencia y las disputas de poder entre facciones llevaron a que las juntas de gobierno fueran reemplazadas rápidamente por formatos ejecutivos más centralizados y unipersonales o reducidos, como los Triunviratos.
Las juntas representaron el primer experimento político nacional de gestión colegiada y el banco de pruebas institucional donde los criollos comenzaron a debatir cómo organizar y administrar el nuevo Estado.
La Semana de Mayo de 1810 (Cronología)
La Semana de Mayo de 1810 (Cronología)
Crónica detallada día por día de la crisis política que transformó el Virreinato del Río de la Plata: un análisis profundo sobre los debates, las presiones militares y los protagonistas que marcaron el camino hacia el 25 de mayo de 1810.
La historiografía y el sistema educativo de Argentina instituyeron el concepto de la Semana de Mayo para describir los acontecimientos políticos que ocurrieron en Buenos Aires entre el 18 y el 25 de mayo de 1810, conocidos como Revolución de Mayo. Este proceso histórico se inició con la difusión de las noticias críticas sobre la caída de la Junta Central de Sevilla ante las fuerzas de Napoleón, lo que generó una crisis de legitimidad que culminó con la creación de la Junta Provisional Gubernativa, presidida por Cornelio Saavedra. Gracias a los hallazgos documentales de historiadores como Corbellini y Carlos Alberto Pueyrredón a mediados del siglo XX, se modificó la interpretación tradicional, demostrando que el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros no intentó ocultar los sucesos de España, sino que buscó dar una difusión ordenada a través de la imprenta de los Niños Expósitos.
La Semana de Mayo de 1810
Viernes 18 de mayo
Viernes 18 de mayo
Este día se publicaron formalmente en Buenos Aires las separatas impresas tituladas Copias de los artículos de la Gazeta de Londres, cuyos textos originales habían arribado previamente en la goleta británica HMS Mistletoe al mando de Robert Ramsay. Al tomar conocimiento público el colapso del gobierno en la península ibérica, los miembros del movimiento juntista se reunieron de urgencia para analizar la situación política.
Se enviaron convocatorias inmediatas a Juan José Castelli y a Cornelio Saavedra, quienes se encontraban en sus quintas de San Isidro; Castelli se integró a las deliberaciones a las ocho de la noche. Las asambleas revolucionarias se distribuyeron en diferentes puntos estratégicos de la ciudad:
Un núcleo clave se congregó indistintamente en la residencia de Nicolás Rodríguez Peña o en la jabonería de Hipólito Vieytes. A este grupo asistieron figuras como Manuel Belgrano, Juan José Paso, Antonio Luis Beruti, Eustoquio Díaz Vélez, Feliciano Antonio Chiclana, José Darragueira, Martín Jacobo Thompson y Juan José Viamonte.
Otra facción se concentró en la quinta de Orma, bajo el liderazgo de fray Ignacio Grela y con la participación destacada de Domingo French.
Por su parte, el virrey Cisneros remitió tres ejemplares de los nuevos impresos al gobernador interino de Montevideo, Joaquín de Soria. Aunque la historiografía de principios del siglo XX, liderada por Levene, interpretó las correcciones de estilo del virrey en el Archivo General de la Nación como un intento de deformar la verdad bajo la consigna de una "idea arreglada", investigaciones posteriores aclararon que su intención era simplemente publicar las noticias de manera metódica y sucesiva.
Sábado 19 de mayo
Sábado 19 de mayo
Cornelio Saavedra, en su carácter de jefe del Regimiento de Patricios, modificó su postura estratégica de esperar una ventaja napoleónica decisiva y determinó que, ante la caída de Sevilla, el momento de actuar había llegado. Mientras el grupo de Castelli promovía la celebración de un cabildo abierto, los oficiales criollos proponían desplazar al virrey mediante el uso de la fuerza.
Durante la mañana, Saavedra y Belgrano se entrevistaron con el alcalde de primer voto, Juan José de Lezica, mientras que Castelli se reunió con el síndico procurador, Julián de Leyva, con el fin de exigir el cese del mando de Cisneros debido a la zozobra popular. De acuerdo con el historiador Scenna, el término "cabildo abierto" no figuró en las comunicaciones iniciales de los capitulares. Sin embargo, el análisis de Roberto Marfany sobre el informe posterior de la Real Audiencia revela que los revolucionarios presionaron directamente al Cabildo para deponer al virrey y sustituirlo por una autoridad basada en la voluntad del pueblo.
Paralelamente, se ejecutaron acciones operativas secretas:
Se acuarteló a los milicianos y se les proveyó de municiones adquiridas a los ingleses por el peninsular Pedro Dorna, a quien años más tarde Bernardino Rivadavia le otorgaría la ciudadanía.
Se distribuyeron fondos para asegurar el apoyo de las tropas del cuerpo de Patricios. Nicolás Rodríguez Peña prestó 4500 pesos para los soldados acuartelados, mientras que Miguel Irigoyen y Matías Irigoyen entregaron otros 4000 pesos a Saavedra y Viamonte. Aunque Corbellini catalogó esto como un mecanismo para ganar voluntades y Rosendo Fraga lo justificó como una costumbre militar española, documentos de 1826 firmados por Juan Ramón Balcarce y Juan Antonio Pereyra ratificaron que se trató de un préstamo formal a la causa.
A su vez, las autoridades coloniales publicaron un impreso denominado Aviso al Público que compilaba las noticias recibidas previamente desde Montevideo a bordo de la fragata mercante John Paris de David Wishart, relativas a la conformación del Supremo Consejo de Regencia en Cádiz.
Domingo 20 de mayo
Domingo 20 de mayo
Los capitulares Lezica y Leyva se reunieron con Cisneros para transmitirle las demandas del movimiento criollo. Ante esto, el virrey manifestó que realizaría una consulta previa con los jefes militares, al tiempo que Leyva sugirió la convocatoria a un cabildo abierto como un mecanismo para ampliar la deliberación al vecindario influyente.
A las siete de la tarde, los jefes militares se presentaron en el Fuerte. Cisneros les recordó sus juramentos de fidelidad hacia Fernando VII, pero Saavedra tomó la palabra y rechazó el requerimiento argumentando el cambio drástico de la situación política:
"El que a V.E. dio autoridad para mandarnos ya no existe; de consiguiente usted tampoco la tiene ya, así que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella".
Comentario sobre la frase: "El que a V.E. dio autoridad..."
La frase "El que a V.E. dio autoridad para mandarnos ya no existe; de consiguiente usted tampoco la tiene ya, así que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella" proviene de Cornelio Saavedra, un líder clave de la Revolución de Mayo en Argentina. Esta declaración refleja su desengaño hacia el gobierno del virrey Cisneros, quien había exigido la convocatoria de un Cabildo Abierto. Saavedra, al referirse a la falta de autoridad, expresó su descontento y su deseo de que el gobierno argentino fuera obra de todas las provincias, lo que refleja su postura nacionalista y su deseo de un gobierno más representativo.
Ante el respaldo unánime de los comandantes a la postura de Saavedra, Cisneros no tuvo más opción que acceder a la realización de la asamblea. Al anochecer, los militares informaron los resultados en una nueva reunión en casa de Rodríguez Peña.
Por otra parte, las investigaciones de Roberto Marfany desmintieron las versiones oficiales del acta capitular y de las Memorias de los protagonistas. Marfany demostró que la renuncia de Cisneros se había pactado esa misma noche con los militares, pero el virrey y Lezica la transformaron en una solicitud de cabildo abierto como un recurso desesperado para validar su autoridad ante el "vecindario sensato". Como prueba de ello, descubrió que los formularios impresos de invitación se enviaron a la imprenta el mismo día 20 con los campos de fecha y hora en blanco. Finalmente, las memorias tardías de Martín Rodríguez señalaron una supuesta intimación a solas efectuada por él y Castelli en la que daban cinco minutos al virrey para dimitir, un relato considerado dudoso por la historiografía al no figurar en los oficios de Cisneros ni en los escritos de Saavedra.
Lunes 21 de mayo
Lunes 21 de mayo
El "pueblo" irrumpió por primera vez de forma visible en el escenario político. Desde tempranas horas, una multitud de aproximadamente 600 personas armadas con pistolas y puñales se concentró en la Plaza de la Victoria. Este grupo, autodenominado la Legión Infernal, estaba bajo el mando de Domingo French, Antonio Beruti y José María de Arzac. Como elemento de identidad política, portaban cintas blancas y llevaban en sus sombreros un grabado con el retrato de Fernando VII, realizado originalmente por Juan de Dios Rivera en 1808.
A las nueve de la mañana, el Cabildo sesionó a puertas cerradas para tratar la abdicación del virrey acordada la noche anterior. A las diez de la mañana, los regidores Manuel José de Ocampo y Andrés Domínguez se dirigieron al Fuerte para obtener la firma de la renuncia de Cisneros. Sin embargo, tras una prolongada deliberación, regresaron al ayuntamiento únicamente con la autorización escrita para celebrar el cabildo abierto. El cuerpo capitular modificó el acta para adecuarla a la respuesta de la autoridad colonial.
Ante la inquietud de la multitud en la plaza, que exigía la suspensión inmediata del mandatario, el síndico Leyva salió al balcón para dar explicaciones ambiguas. La tensión disminuyó cuando Cornelio Saavedra se presentó ante los cabildantes, se declaró garante de la seguridad pública y convenció a los manifestantes de retirarse a sus hogares. Durante el resto del día se distribuyeron de manera improvisada unas 450 invitaciones de un total de 600 impresas. El control de acceso a la plaza quedó determinado estrictamente por la compulsa de una lista oficial confeccionada por el propio ayuntamiento, descartándose la teoría de Vicente Fidel López sobre la existencia de tipografías secretas para filtrar asistentes.
Martes 22 de mayo
Martes 22 de mayo
De los vecinos convocados, solo asistieron doscientos cincuenta y uno al Cabildo Abierto. El control de las avenidas de la plaza fue ejercido por French y Beruti junto a seiscientos hombres armados, con el objetivo de asegurar la primacía de los sectores criollos dentro del recinto. La sesión se extendió desde la mañana hasta la medianoche, centrando su debate en la retroversión de la soberanía popular ante la ausencia del monarca legítimo y el rechazo al Consejo de Regencia de España por no haber consultado a las colonias americanas.
Pintura del Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810 por el artista chileno Pedro Subercaseaux.
El historiador Fernando Jumar advierte que los discursos tradicionales deben ser tomados con precaución, ya que fueron reconstruidos mediante memorias posteriores. El desarrollo de las ponencias e intervenciones se estructuró bajo las siguientes posturas:
Benito Lué y Riega: El obispo de Buenos Aires inauguró los discursos defendiendo la continuidad del orden virreinal, proponiendo en su voto escrito que Cisneros continuara en el poder escoltado provisionalmente por los magistrados Lucas Muñoz y Cubero y Manuel de Velazco. Esta postura fue confrontada por Roberto Marfany, quien demostró que las crónicas posteriores de Vicente Fidel López sobre este discurso carecían de base documental.
Juan José Castelli: Sostuvo que los pueblos de América debían asumir la conducción política de manera inmediata hasta el regreso de Fernando VII.
Pascual Ruiz Huidobro: Argumentó que la autoridad que designó a Cisneros había caducado, por lo que el magistrado debía ser separado y el poder reasumido por el Cabildo.
Manuel Genaro Villota: Actuó como el fiscal defensor de los intereses españoles más conservadores, señalando que Buenos Aires carecía de legitimidad para decidir unilateralmente sin dar participación a las demás ciudades del virreinato.
Juan José Paso: Validó el dilema geográfico de Villota, pero impuso la doctrina de la "hermana mayor", argumentando que la urgencia del conflicto en Europa obligaba a Buenos Aires a tomar la iniciativa legislativa, bajo la condición de invitar formalmente al resto de los pueblos a la brevedad.
Juan Nepomuceno Solá y Pedro Andrés García: El primero propuso una delegación provisoria en el ayuntamiento hasta conformar una junta con diputados del interior, mientras que el segundo enfatizó la urgencia del cambio debido a la efervescencia social.
Finalmente, se impuso la fórmula de Cornelio Saavedra, quien propuso que el mando se delegara interinamente en el ayuntamiento hasta la creación de una junta de gobierno, remarcando que el pueblo es quien confiere la autoridad. El jefe militar aplicó los principios legales extraídos del tratado Curia Philipica de Juan de Hebia Bolaños. El recuento definitivo regulado por el historiador Levene arrojó 69 votos a favor de la permanencia del virrey y 155 votos en favor de su cesantía, obligando a la corporación a comunicar oficialmente que Cisneros debía dejar su cargo.
Miércoles 23 de mayo
Miércoles 23 de mayo
El Cabildo suspendió las citaciones previstas para los votantes con el fin de evitar nuevos alborotos en la plaza pública, concentrándose exclusivamente en la regulación y archivo de los sufragios emitidos. Una vez finalizado el escrutinio oficial, se ratificó el cese de Cisneros, su reemplazo provisorio por el cuerpo capitular y se le confirió un voto decisivo al síndico procurador en caso de empates dentro de la corporación.
Conscientes de que la exclusión total del mandatario derrocado podría generar resistencias armadas en las provincias y alterar las relaciones políticas con los demás ayuntamientos del continente, los capitulares resolvieron incorporar a Cisneros en calidad de vocal y presidente de la nueva junta gubernativa, junto a cuatro acompañantes.
Dos comisionados del Ayuntamiento se trasladaron al Fuerte para notificar la resolución al exvirrey. Cisneros manifestó verbalmente que no deseaba retener el mando, pero sugirió que se realizara una consulta inmediata con los comandantes de las unidades militares, advirtiendo que la propuesta institucional no se ajustaba plenamente a lo dispuesto por el voto mayoritario del cabildo abierto. El gobierno capitular convocó de urgencia a los jefes de las milicias coloniales, entre quienes figuraban Saavedra, Francisco Antonio Ortiz de Ocampo, Pedro Andrés García y Martín Rodríguez. Los oficiales manifestaron que el orden público se garantizaría una vez que se hiciera público el cese del virrey y la asunción del Cabildo Gobernador, procediendo a la redacción y publicación de un bando manuscrito en la ciudad.
Jueves 24 de mayo
Jueves 24 de mayo
A primera hora, el exvirrey despachó al joven José Melchor Lavín hacia Córdoba con el objetivo de informar al gobernador intendente de Córdoba del Tucumán, Juan Gutiérrez de la Concha, sobre la crítica situación de la capital. En la mañana, el Cabildo Gobernador, bajo la propuesta de Leyva, designó a los cinco integrantes de la junta provisional: Baltasar Hidalgo de Cisneros (vocal presidente), Cornelio Saavedra, Juan Nepomuceno Solá, Juan José Castelli y el comerciante José Santos Incháurregui. Según las investigaciones de Corbellini, esta composición reflejaba una coalición de los tres grandes bloques de votación del día 22: los conservadores del virrey (66 votos), los moderados del ayuntamiento (66 votos) y los sectores populares liderados por Saavedra y Castelli (92 votos). Errores historiográficos posteriores de Tomás Guido y Vicente Fidel López tildaron a Incháurregui de ser un personaje oscuro subordinado a Cisneros, pero los registros sucesorios demostraron que era un vecino influyente, acreedor de la viuda del virrey y que había votado por la destitución del mandatario peninsular.
El acta de constitución estableció las bases del nuevo gobierno:
Cisneros retendría su sueldo y prerrogativas honoríficas.
El Cabildo se reservaba el derecho exclusivo de deponer a los miembros de la junta en caso de incumplimiento de deberes y controlaría la administración financiera de la Real Hacienda.
Se dispuso el poder judicial en la Real Audiencia y se dictó una amnistía general por las opiniones vertidas.
Se ordenó el envío de circulares al interior para elegir diputados encaminados a un congreso general, bajo el juramento de fidelidad a Fernando VII.
Para garantizar el sustento de la resolución, el ayuntamiento convocó a diez jefes de las fuerzas milicianas. Pese a que Saavedra solicitó ser reemplazado por el síndico para evitar censuras, la moción fue rechazada y los comandantes se comprometieron a sostener el nuevo orden. A las tres de la tarde se celebró la ceremonia oficial de juramento de rodillas sobre los Santos Evangelios, trasladándose los miembros de la junta hacia la fortaleza bajo salvas de artillería y aclamaciones públicas registradas en el Diario de un testigo.
Sin embargo, al caer la noche, la agitación popular resurgió con violencia al constatarse que Cisneros mantenía el mando político y el control de las armas. Los ciudadanos y oficiales subalternos se concentraron de forma hostil en el cuartel de Patricios. Una asamblea de urgencia celebrada en la residencia de Nicolás Rodríguez Peña forzó a Castelli a intervenir ante las autoridades gubernamentales. A las nueve y media de la noche, la junta redactó su renuncia formal ante el ayuntamiento para frenar la efervescencia popular. Aunque Vicente Fidel López argumentó en su Historia de la República Argentina que el texto fue dictado imperativamente por Cisneros, peritajes posteriores demostraron que la caligrafía correspondía al vocal Incháurregui.
Viernes 25 de mayo
Viernes 25 de mayo
Durante la mañana, las milicias comandadas por Domingo French y Antonio Beruti movilizaron a una gran multitud hacia la Plaza de la Victoria. Los manifestantes exigieron la anulación inmediata de la junta del día anterior, la destitución absoluta de Cisneros y el establecimiento de un nuevo gobierno. Si bien la afirmación de Bartolomé Mitre sobre el reparto de escarapelas celestes y blancas es cuestionada por la historiografía crítica, se ratifica que los revolucionarios distribuyeron distintivos organizativos entre los asistentes. Ante la falta de respuestas institucionales, la multitud invadió las salas del ayuntamiento al grito de
"¡El pueblo quiere saber de qué se trata!".
A las miasmas nueve de la mañana, el Cabildo ordenó reprimir las manifestaciones por la fuerza pública. Los jefes militares desobedecieron la orden o notificaron formalmente que sus tropas se sublevarían en caso de intentar acciones represivas contra los ciudadanos. Ante el aislamiento político y militar, los capitulares forzaron a Cisneros a firmar su renuncia definitiva. Representantes populares presentaron un petitorio respaldado por 401 firmas que contenía la nómina de los integrantes de la nueva junta, además de exigir la organización de una expedición militar de quinientos hombres para auxiliar a las provincias del interior.
Debido a las inclemencias del tiempo, el síndico Julián de Leyva se asomó al balcón y pretendió ridiculizar la legitimidad de la diputación argumentando la escasez de personas en la plaza. Esto desató la indignación de los manifestantes restantes, quienes amenazaron con recurrir a la violencia, abrir los cuarteles y tocar la campana del ayuntamiento (cuyo badajo había sido retirado previamente por el virrey Liniers tras la asonada de Álzaga en 1809). Ante la inminencia de un conflicto armado, el petitorio popular fue leído en voz alta y ratificado formalmente.
De este modo quedó constituida la Junta Provisional Gubernativa de la Capital del Río de la Plata, conocida históricamente como la Primera Junta, bajo el reglamento diseñado el día anterior:
Presidente: Cornelio Saavedra (oriundo de Potosí).
Vocales: Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu (oriundo de Cataluña) y Juan Larrea (oriundo de Cataluña).
Secretarios: Juan José Paso y Mariano Moreno.
En el plano de la investigación histórica, los estudios de Juan Canter en 1941 dentro de la Historia de la Nación Argentina desmitificaron la existencia de la llamada Sociedad de los Siete como el ente planificador único de la revolución, demostrando que se trató de un movimiento gregario y carente de un plan centralizado.
Asimismo, los análisis socio-políticos de Ricardo Zorraquín Becú y Jorge María Ramallo detallaron la compleja heterogeneidad corporativa de la junta: Saavedra y Azcuénaga (aristócrata de la ciudad) representaban el poder de las milicias; Castelli y Belgrano conducían el sector carlotista ; mientras que los comerciantes peninsulares Larrea y Matheu, junto al secretario Moreno, provenían de las bases del antiguo movimiento alzaguista de 1809. Manuel Moreno confirmó que la incorporación de su hermano Mariano Moreno fue de última hora, al punto de que el nuevo secretario pasó las primeras horas ignorando su designación y dudando de su propia capacidad legal para asumir el cargo en un escenario tan complejo. Finalmente, tras brindar un discurso formal a la muchedumbre, Saavedra se trasladó hacia el Fuerte en medio del repique de campanas y salvas militares.
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Primer intento de organización posrevolucionaria- afrontaba un desafío: legitimar su gobierno frente a las restantes provincias. El primer paso del gobierno en este sentido fue mandar una proclama incitando a estos territorios a que juren adhesión al nuevo gobierno.
Comentario: Nombre Oficial de "La Primera Junta"
La Primera Junta de Gobierno tuvo en realidad como nombre oficial: "Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Señor Don Fernando VII"
La formación de la Primera Junta de Gobierno el 25 de mayo de 1810, después de la Revolución de Mayo, marcó un punto de inflexión en la política del virreinato.
Miembros de la Primera Junta
La Primera Junta de Gobierno surgió el viernes 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de la Plata, como resultado directo de la Revolución de Mayo que derrocó al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Esta junta provisional se autoproclamó representante del rey Fernando VII de España, quien estaba prisionero en Francia por el emperador Napoleón Bonaparte. La Primera Junta existió hasta diciembre de 1810, momento en que incorporó a diputados del interior para transformarse en la Junta Grande, dando inicio así al proceso independentista y prolongada Guerra de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata contra España. Su formación marcó un hito crucial en el movimiento revolucionario americano, sentando las bases para futuras luchas por la soberanía nacional en la región.
Integrantes
La Primera Junta estuvo compuesta por nueve miembros: Manuel Belgrano, Antonio Álvarez de Toledo, Domingo Matheu, Cornelio Saavedra, Juan José Castelli, Mariano Moreno, Martín Rodríguez, Luis María de la Torre y el Deán Gregorio Funes. Estos integrantes fueron elegidos por los representantes del pueblo en las elecciones celebradas tras la Revolución de Mayo. Saavedra fue nombrado presidente de la Junta, aunque su papel se centró más en funciones militares que políticas.
Cada miembro desempeñaba roles específicos dentro de la estructura gubernamental. Mariano Moreno asumió la Secretaría de Gobierno y Guerra, mientras que Juan José Paso fue responsable de Hacienda. Estas designaciones permitieron a la Junta organizar eficientemente sus funciones administrativas y políticas.
La formación de la Primera Junta marcó un punto de inflexión en la política del virreinato, ya que representaba una ruptura con el gobierno central español y sentía la necesidad de establecer relaciones directas con las provincias. La incorporación de diputados del interior como Gregorio Funes fue crucial para fortalecer su legitimidad frente a los sectores conservadores.
El 18 de diciembre de 1810, tras la llegada de representantes de las ciudades del interior, la Junta se transformó en la Junta Grande. Esta nueva conformación incluyó nuevos miembros que ampliaron su base política y prepararon el terreno para futuras luchas por la independencia.
Presidente: Cornelio Saavedra
Vocales:
Juan José Castelli
Manuel Belgrano
Miguel de Azcuénaga
Manuel Alberti
Domingo Matheu
Juan Larrea
Secretarios:
Juan José Paso
Mariano Moreno
Presidente de la Primera Junta: Cornelio SaavedraVocal de la Primera Junta: Juan José CastelliVocal de la Primera Junta: Manuel Belgrano
Vocal de la Primera Junta: Miguel de AzcuénagaVocal de la Primera Junta: Manuel AlbertiVocal de la Primera Junta: Domingo Matheu
Vocal de la Primera Junta: Juan LarreaSecretario de la Primera Junta: Juan José PasoSecretario de la Primera Junta: Mariano Moreno
Fundamentos doctrinarios y duración
La Primera Junta no declaró inicialmente su independencia sino que afirmó ser una continuación del orden monárquico bajo la soberanía nominal de Fernando VII. Se fundamentaba en la teoría de la retroversión, según la cual los pueblos podían conferir autoridad a sus representantes mientras el rey estaba ausente y prisionero. Esta doctrina fue expuesta por Juan José Castelli durante un cabildo abierto celebrado el 22 de mayo. La Junta también adoptó la teoría de la subrogación, que permitía asumir las funciones del virrey desplazado.
La duración efectiva de la Primera Junta fue breve, iniciándose oficialmente el viernes 25 de mayo y concluyendo formalmente el 18 de diciembre de ese mismo año. Durante este período, se produjeron transformaciones internas que culminaron con la incorporación de representantes del interior, lo cual llevó a la formación de la Junta Grande. Esta nueva composición marcó un punto de inflexión en el proceso revolucionario, sentando las bases para una etapa más prolongada y compleja de lucha por la independencia.
El 18 de diciembre de 1810, la incorporación de diputados del interior transformó a la Primera Junta en la Junta Grande, dando inicio así al período de la Guerra de la Independencia.
Acción de gobierno
Una de las primeras acciones de la Primera Junta fue exigir el juramento de obediencia a instituciones locales como la Audiencia y el Cabildo de Buenos Aires. A pesar de que estos cuerpos lo hicieron bajo protesta, la Junta emitió la Circular del 27 de mayo para incorporar al resto del virreinato en el proceso revolucionario, pidiendo a las ciudades y villas que designaran representantes para integrarse.
El 28 de mayo, la Junta dictó un reglamento oficialmente denominado "Reglamento sobre el despacho y ceremonial en actos públicos", estableciendo dos secretarías: una de Gobierno y Guerra a cargo de Mariano Moreno, y otra de Hacienda encargada a Juan José Paso. Este reglamento también transformó las milicias en regimientos regulares, dando origen al ejército revolucionario.
La Junta reconoció el derecho a la petición, permitiendo que cualquier ciudadano pudiera presentar sus preocupaciones sobre seguridad y bienestar público ante ella. Estas medidas sentaron las bases para una administración más participativa y estructurada dentro del virreinato.
Crisis y transformación de la Junta
A fines de 1810, la Primera Junta experimentó una crisis interna debido a las divergencias entre los morenistas, un sector más radical liderado por Mariano Moreno, y los saavedristas, una facción más conservadora encabezada por Cornelio Saavedra. Estos desacuerdos se agudizaron cuando un oficial del Regimiento de Patricios exaltó a Saavedra durante un banquete, como si fuera el líder supremo. Moreno respondió presentando ante la Junta un proyecto para suprimir los honores personales al presidente, reservándolos únicamente para la institución gubernamental. Aunque Saavedra no se opuso y el documento fue aprobado el 6 de diciembre de ese año, esto desencadenó una reacción entre los jefes militares que temían perder poder con la disminución del estatus de Saavedra.
Mientras tanto, conforme a las disposiciones establecidas en la Circular del 27 de mayo, representantes enviados por ciudades y villas del interior comenzaron a llegar a Buenos Aires para integrarse a la Junta. El Deán Gregorio Funes, un diputado de Córdoba, encabezó este grupo de nuevos miembros que pronto contribuirían a transformar la estructura de gobierno.
Las adhesiones de los distantes territorios del Virreinato dieron forma a la llamada Junta Grande. Como órgano representante de las ciudades del interior este podría interpretarse como un gran progreso, sin embargo, escondía detrás de ella una maniobra política enhebrada por la facción saavedrista. Mariano Moreno descubrió estas intenciones, y ante la posibilidad de cambiar el rumbo, renunció a su puesto como secretario de la junta. Luego le depararía la muerte en alta mar. La facción morenista, siguió participando activamente en la vida política revolucionaria a lo largo de la década. Los hechos revolucionarios se desencadenaban con extremada rapidez. Las formas de gobierno se sucedían presas del faccionalismo que impedía el acuerdo de los actores. El faccionalismo no fue el único escollo a resolver para la organización política y la conformación de una forma de gobierno efectiva sino también el factor provincial. En un comienzo las provincias como unidades administrativas se encontraban determinadas por el entorno citadino. La ciudad de Buenos Aires era el contexto más prominente, por su ubicación geográfica y su posición anterior como capital del virreinato. El poder de la misma se expresó en la centralización de las primeras formas de gobierno. De hecho, desde la Revolución de Mayo, los tenientes gobernadores, principales autoridades provinciales, eran designadas desde el centro porteño. Esta situación siguió replicándose en el primer y segundo Triunvirato y luego en la Asamblea del Año XIII, a partir de la designación del Directorio como nueva forma de gobierno.
La formación de la Junta Grande representó una etapa trascendental en la lucha por la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
La Junta Grande, establecida el 18 de diciembre de 1810 en las Provincias Unidas del Río de la Plata, representó un hito crucial en la historia política de América del Sur durante los albores de su independencia. Su formación marcó una etapa trascendental después de la caída de la Primera Junta, al integrar a delegados de las provincias que se habían adherido a Buenos Aires, expandiendo así el poder central hacia un gobierno más representativo del conjunto de las regiones. Este nuevo organismo gobernante buscó consolidar su posición frente a los restos del poder colonial español y sentar las bases para la autonomía política regional, aunque sus decisiones se vieron afectadas por profundas divisiones internas que limitaron su capacidad para actuar con celeridad y determinación. Su gobierno concluyó el 22 de septiembre de 1811 tras un golpe institucional que instaló al Primer Triunvirato, marcando así el fin de una etapa crucial en la lucha por la independencia americana.
Origen
El 27 de mayo del mismo año, dos días después de la Revolución de Mayo, la Primera Junta emitió una circular a los cabildos del interior para que enviaran sus representantes a Buenos Aires con el objetivo de sumarse al nuevo gobierno. A fines de diciembre, casi todos los delegados habían llegado y pidieron su incorporación a la Junta.
El 18 de diciembre de 1810 se celebró una reunión entre los siete miembros de la Primera Junta presentes en Buenos Aires y los nueve diputados provenientes del interior. La mayoría votó a favor de la integración, incluyendo nombres como Saavedra, Azcuénaga, Alberti y otros. Moreno se opuso inicialmente pero terminó por aceptar la decisión mayoritaria.
Al día siguiente, el 19 de diciembre, los miembros de la Junta Grande prestaron juramento, formalizando así su creación.
Obra
La Junta Grande adoptó una política cautelosa ante los sucesos contrarrevolucionarios y españoles. Esta estrategia buscaba evitar conflictos innecesarios mientras evaluaban las circunstancias políticas y militares del momento. Sin embargo, la diversidad de opiniones dentro de la Junta dificultó la toma de decisiones rápidas y efectivas, ya que cada miembro representaba intereses regionales variados.
Para democratizar el gobierno, la Junta Grande emitió un decreto en febrero de 1811 para crear juntas provinciales. Este decreto establecía una estructura política con juntas integradas por gobernadores intendentes nombrados por Buenos Aires y vocales elegidos por los ciudadanos locales. Aunque el objetivo era descentralizar la autoridad, esta medida no logró unificar plenamente a las provincias bajo el nuevo gobierno central.
En medio de estas reformas internas, la Junta Grande enfrentó desafíos militares significativos. La derrota en la Batalla de Huaqui y el bloqueo naval impuesto por los realistas amenazaron la estabilidad del país. Estos eventos minaron la confianza pública en la capacidad de la Junta para manejar eficazmente las crisis, lo que llevó a una creciente presión sobre sus miembros.
El 22 de septiembre de 1811, un golpe institucional encabezado por el cabildo porteño forzó la renuncia de los miembros de la Junta Grande, dando paso al Primer Triunvirato. Este cambio marcó el fin del período de gobierno de la Junta Grande y sentó las bases para nuevas estructuras políticas en las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Movimiento del 5 y 6 de abril
El 5 y 6 de abril de 1811, ante la percepción de debilidad de la Junta Grande, un grupo partidario de Moreno preparó un levantamiento. Sin embargo, tropas leales a Saavedra actuaron primero, ocupando la Plaza de la Victoria con numerosos ciudadanos y presionando al Cabildo para que aceptara sus demandas. Como resultado, cuatro miembros morenistas fueron expulsados: Larrea, Azcuénaga, Vieytes y Rodríguez Peña.
Joaquín Campana fue nombrado secretario de gobierno, asumiendo la dirección junto con Saavedra y el Deán Funes. Se estableció un Tribunal de Seguridad Pública para juzgar a quienes amenazaran al nuevo orden político. Esta acción provocó una rebelión en San Luis, donde los diputados expulsados persuadieron al cabildo local para retirar la representación del diputado Marcelino Poblet.
Esta medida debilitó aún más la Junta Grande, ya que el cabildo de San Luis no sentía plena representación bajo su liderazgo. Esta falta de apoyo sería crucial en posteriores conflictos con fuerzas porteñas, lo cual contribuiría a su eventual caída.
El 6 de abril marcó un punto de inflexión decisivo al reconfigurar la composición de la Junta Grande y debilitar el poder de Moreno y sus aliados.
Crisis y transformación del Gobierno
A mediados de 1811, la situación militar se volvió crítica para la Junta Grande. La derrota en la Batalla de Huaqui dejó al Alto Perú bajo control español, interrumpiendo el comercio con Potosí y debilitando significativamente las fuerzas revolucionarias. A pedido de la Junta, Manuel Belgrano encabezó la expedición hacia el Norte para reorganizar el ejército y detener una posible invasión española. Sin embargo, esto dejó a la Junta sin su principal figura autoritaria en Buenos Aires.
En la Banda Oriental, las fuerzas revolucionarias sitiaron Montevideo, pero la Junta enfrentó dificultades al negociar con el virrey español Santiago de Liniers y el gobernador español Rafael Joaquín de Elío. Estos intentaron imponer condiciones que la Junta rechazó, lo cual exacerbó las tensiones políticas internas.
La presión del cabildo porteño aprovechó la debilidad militar para cuestionar la capacidad de la Junta Grande. Utilizando argumentos sobre el bloqueo naval impuesto por Elío, el cabildo acusó a la Junta de ineptitud y utilizó su influencia en medios y manifestaciones públicas para forzar una asamblea de "apoderados del pueblo". Esta medida buscaba desafiar la autoridad de los diputados elegidos.
El 22 de septiembre de 1811, el cabildo porteño logró forzar un golpe institucional que llevó al derribo de la Junta Grande. Se estableció entonces el Primer Triunvirato, liderado por Juan Martín de Pueyrredón, Manuel Belgrano y Carlos María de Alvear, quienes asumieron el poder centralizando nuevamente las decisiones políticas en Buenos Aires.
Integrantes de la Junta Grande
El 18 de diciembre de 1810, la Primera Junta y los nueve diputados provenientes del interior se reunieron para decidir sobre la incorporación de estos últimos. Entre los miembros presentes estaban Saavedra, Azcuénaga, Alberti, Matheu, Larrea, Manuel Ignacio Molina, Juan Francisco Tarragona, García de Cossio y otros. Moreno inicialmente se opuso a la idea de formar una Junta Grande, argumentando que era necesario establecer un congreso para definir el poder ejecutivo; sin embargo, ante la mayoría en favor de la incorporación, terminó por aceptar y jurar como miembro de la nueva Junta.
Inmediatamente después de esta reunión, los nueve diputados del interior se integraron a la Primera Junta, aumentando así su número total a dieciocho. Entre estos nuevos miembros estaban representantes destacados como Rodríguez Peña y Vieytes. La formación de la Junta Grande marcó un paso importante hacia una estructura gubernamental más amplia que incluía no solo Buenos Aires sino también las provincias adyacentes.
Sin embargo, el proceso de integración fue complicado por la ausencia de representantes de ciertas regiones, como Asunción y Montevideo. Además, en el Alto Perú, los diputados electos no pudieron asistir debido a una impugnación realizada por Castelli, lo que dejó a la Junta sin representación de esta importante región.
El 24 de enero de 1811, la Junta Grande envió un oficio a Castelli para que se eligieran diputados indígenas en cada intendencia del Alto Perú. Sin embargo, este esfuerzo no tuvo éxito y la representación indígena quedó ausente en la estructura gubernamental de la Junta.
Integrantes al constituirse la Junta Grande
Presidente: Cornelio Saavedra
Secretario: Mariano Moreno[1]
Secretario: Juan José Paso
Miguel de Azcuénaga
Domingo Matheu
Juan Larrea
Manuel Belgrano (ausente)[2]
Juan José Castelli (ausente)[3]
Manuel Alberti (fallecería el 31 de enero siguiente)
José Simón García de Cossio (Corrientes), elegido el 3 de julio de 1810.
Juan Francisco Tarragona (Santa Fe), elegido el 9 de julio de 1810.
Manuel Felipe Molina (Tucumán), elegido el 16 de agosto de 1810.
Gregorio Funes (Córdoba), elegido el 18 de agosto de 1810.
José Julián Pérez (Tarija), elegido el 18 de agosto de 1810.
Francisco de Gurruchaga (Salta), elegido el 31 de agosto de 1810.
Juan Ignacio Gorriti (Jujuy), elegido el 4 de septiembre de 1810.
José Antonio Olmos de Aguilera (Catamarca), elegido el 4 de septiembre de 1810.
Manuel Ignacio Molina (Mendoza), elegido el 9 de octubre de 1810.
Reemplazados antes de asumir
Bernardo Ortiz (Mendoza), elegido el 25 de junio de 1810.[4]
Juan José Lami (Santiago del Estero), elegido el 9 de julio de 1810.[5]
Ignacio de Acuña (Catamarca), elegido el 4 de agosto de 1810.[6]
No se incorporaron
José Bonifacio Redruello (Concepción del Uruguay, actual Entre Ríos), elegido el 30 de julio de 1810.[7]
En el Alto Perú los diputados electos, todos sacerdotes, no pudieron concurrir ya que fueron impugnados por Castelli:
José Francisco Javier de Orihuela, elegido por Cochabamba el 16 de octubre de 1810 y por Chuquisaca el 13 de noviembre de 1810.
José Manuel Seoane (Santa Cruz de la Sierra), elegido el 24 de septiembre de 1810.
Salvador Matos (Potosí), elegido el 10 de noviembre de 1810.
Ramón Mariaca (La Paz), elegido el 12 de diciembre de 1810.
Se incorporaron posteriormente
Marcelino Poblet (San Luis), elegido el 30 de junio de 1810.
José Ignacio Fernández Maradona (San Juan), elegido el 9 de julio de 1810.
Secretario: Hipólito Vieytes (Buenos Aires).[8]
Francisco Ortiz de Ocampo (La Rioja).[9]
Pedro Francisco de Uriarte (Santiago del Estero).[10]
Nicolás Rodríguez Peña (Buenos Aires), nombrado por la misma Junta a fines de marzo de 1811.[11]